Gorka Santamaria · Consultor de productos

Dirección de Producto
Aportando claridad al posicionamiento, cartera de productos y prioridades
Los productos no pierden el rumbo en una sola decisión
Suele ocurrir de forma gradual.
Surgen nuevas oportunidades.
La cartera de productos se amplía.
Los mercados evolucionan.
Los distintos equipos toman decisiones sensatas por buenas razones, pero con el tiempo, el producto empieza a moverse en varias direcciones a la vez.
El problema rara vez es de capacitación.
Es la ausencia de una dirección clara y unívoca que conecte todas esas decisiones.
Cuándo abordar esta conversación
Cuando las organizaciones reconocen patrones como los siguientes:
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La cartera de productos se ha ampliado sin una lógica general clara
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Los diferentes mercados describen el producto de manera diferente
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Los debates sobre la cartera de productos se han vuelto cada vez más reactivos
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Las hojas de ruta atienden a lo urgente con más frecuencia que las prioridades a largo plazo
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Los equipos de ingeniería, comerciales y de liderazgo ya no toman las mismas decisiones estratégicas.
Ninguna de estas situaciones indica necesariamente que los productos sea defectuoso.
A menudo, sugieren que el la cartera de produtos ha superado el concepto original.
Dónde desemboca esta conversación
Cada empresa es diferente.
Sin embargo, las preguntas tienden a ser sorprendentemente similares.
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¿En qué productos continuamos invirtiendo y en cuáles no?
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¿Es la cartera de productos coherente, o simplemente una acumulación?
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¿Estamos abordando demasiados segmentos de cliente con un mismo producto?
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¿Dónde la política de precios refuerza la estrategia, y dónde no?
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¿Cuál es el rol de cada producto en la cartera?
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¿Qué decisiones sobre la hoja de ruta necesitan la atención del equipo directivo?
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¿Dónde divergen las ambiciones comerciales de las capacidades de los productos?
El objetivo no es generar más ideas.
Se trata de crear una lógica estratégica más clara que respalde las decisiones futuras.
Lo que cambia a posteriori
No necesariamente los productos.
Cambian las decisiones que se toman al respecto.
Los equipos obtienen:
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Un rol más claro para cada producto en la cartera
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Menos apuestas estratégicas paralelas
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Hojas de ruta dirigidas por decisiones estratégicas, no por acumulación de peticiones de cliente
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Un posicionamiento y una política de precios que se refuerzan mutuamente
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Mayor coherencia entre decisiones de producto, comerciales y ejecutivas.
El resultado rara vez es un cambio drástico.
Simplemente, se trata de obtener una mayor claridad.
